El territorio
Descripción geográfica
Zona de producción
La zona de producción del AOVE Sierra del Moncayo se encuentra situada al este de Aragón, ocupando el noreste de Zaragoza formando una unidad morfológica, geográfica e histórica homogénea que comprende las comarcas de Tarazona y el Moncayo y Campo de Borja, con más de 2.500 hectáreas de olivo para un total de 34 municipios.
Relación de municipios
Relación de municipios: Alcalá de Moncayo, Añón de Moncayo, El Buste, Los Fayos, Grisel, Litago, Lituénigo, Malón, Novallas, San Martín de la Virgen de Moncayo, Santa Cruz de Moncayo, Tarazona, Torellas, Trasmoz, Vera de Moncayo, Vierlas, Agón, Ainzón, Alberite de San Juan, Albeta, Ambel, Bisimbre, Borja, Bulbuente, Bureta, Fréscano, Fuendejalón, Magallón, Maleján, Mallén, Novillas, Pozuelo de Aragón, Tabuenca y Talamantes.
Características del territorio
La zona de producción destinada a la elaboración de los aceites de oliva protegidos se enmarca entre el valle del Ebro y el conjunto montañoso que se forma alrededor de la sierra del Moncayo. Ocupa una zona de transición entre las amplias llanuras de las terrazas del Ebro y las sierras ibéricas. Los municipios acogidos se sitúan en las cuencas de los ríos Queiles y Huecha que, por sus peculiaridades edafoclimáticas, constituyen un espacio único.
Los suelos, profundos, se caracterizan por la presencia de materiales duros de calizas y conglomerados, los pH básicos debidos a esos carbonatos cálcicos, las texturas francas y la pobre presencia de materia orgánica. Un terreno exigente, propio de una zona esteparia de llanos de clima mediterráneo continentalizado.
Con unas precipitaciones anuales medias que oscilan entre los 450 y los 467 mm/año, unas temperaturas que, aunque sus medias anuales oscilan entre los 7 y los 14º C, se caracterizan por los fuertes contrastes entre las máximas veraniegas y las mínimas invernales y unos considerables valores de evapotranspiración, el déficit hídrico es importante.
Otra característica del clima de la zona es el cierzo, viento frío y seco característico de esta región, formado debido a la diferencia de presiones existentes entre el mar Cantábrico y el mar Mediterráneo. Más frecuente en invierno y comienzos de la primavera, el cierzo provoca un fuerte descenso de las temperaturas y sequedad, contribuyendo a aumentar la aridez de la tierra, aunque, por otro lado, elimina la formación de nieblas y escarcha, característica muy positiva para las plantaciones de olivar.
El olivar
Las características de los suelos de la zona geográfica —básicos, salinos y con baja presencia de materia orgánica—, sumadas a unas condiciones climáticas con bajas precipitaciones, temperaturas extremas y presencia del cierzo, conforman un ecosistema que con el paso de los siglos ha mantenido mediante selección natural las variedades reconocidas que están adaptadas perfectamente al medio, obteniéndose un producto final específico y diferenciado del resto de las comarcas olivareras.
Durante siglos se han cultivado numerosas variedades de olivo en la zona, de hecho, en un reciente estudio de la Biodiversidad del Olivar de la Denominación de Origen Sierra del Moncayo, publicado en 2024, se identificaron 12 variedades diferentes y se hallaron otras dos sin identificar. Sin embargo, la selección de las variedades empeltre, arbequina, negral, verdial y royal son las que han presentado las mejores condiciones de adaptación a este clima y a los manejos agronómicos de la zona.
Son las mayoritarias empeltre y arbequina y las minoritarias negral, verdial y royal, las variedades admitidas por una DOP de marcado carácter multivarietal.
El tipo de cultivo de los olivos de esta zona es sobre todo de plantación tradicional en secano y las aceitunas son recogidas directamente del árbol con un grado de madurez adecuado para su recolección temprana, aunque en los últimos años va aumentando la superficie de nuevas plantaciones en regadío de la variedad arbequina.
